Suscribirse a nuestro feed RSS Nuestra página en Facebook Síguenos en Twitter Añádenos a un circulo en Google+ síguenos en Instagram

sábado, 22 de febrero de 2014

Dallas Buyers Club

La homosexualidad (y la transexualidad) han sido tabú en las sociedades occidentales. Lamentablemente, ese tabú religioso y social se incrementó por la aparición del “cancer gay”, nombre que le fue dado al HIV/SIDA en los ochentas y noventas. Dentro de cuarenta o cincuenta años estoy seguro que la represión y exclusión a la que han sido sometidos los homosexuales, transexuales y otros será tan repudiada por la sociedad como hoy lo es el racismo y el segregacionismo racial, como ahora es repudiada la esclavitud y la opresión de algún tipo. Dallas Buyers Club intenta, de alguna manera, superar ese esquema mental contra la homosexualidad, contando la historia real de Ron Woodroof, que logró defender y comprender a la comunidad homosexual desde que contrajo SIDA y vió la dificultad médica de ser tratado en el comienzo de la epidemia.

Dallas Buyers Club poster.jpgWoodroof, un homofóbico de clase trabajadora que tiene sexo sin protección en múltiples ocasiones y con múltiples  mujeres, que además consume drogas por distintas vías, es diagnosticado con VIH/SIDA avanzado, y descubre, sin ser gay, el rechazo y exclusión de la comunidad homosexual. Acorralado por la prognosis de su diagnóstico que le daba 30 días de vida, Woodroof recurre a sobornos para obtener AZT, un medicamento antiretroviral, y luego, desde su desesperación, es conducido a un doctor sin licencia que cambia su medicamento por uno que no es tan agresivo como el AZT que no es comercializado en USA. Woodroof ve en el medicamento, con su mejoría, una oportunidad de enriquecerse y decide venderla a los pacientes en USA, importándola para su “uso personal”. Así funda el Club de Compradores de Dallas, como una respuesta al tratamiento agresivo y experimental que se usa en los hospitales, y comienza un enfrentamiento con las autoridades médicas del país.

Lo interesante de esta película, más que la historia del hombre con SIDA, es el análisis de la moralidad del personaje, que se convierte en un héroe de la comunidad al vender un medicamento que comercia ilegalmente para enriquecerse, en un principio, y ver como su lucha evoluciona al conocer el valor de la comunidad en la que ahora se desenvuelve. Lo interesante es ver su relación de amistad con Rayon, una joven transexual que conoce en el hospital, y como pasa de tratarla con repulsión a sufrir por el devenir la de la enfermedad de su nueva amiga. Un viaje del personaje a través de un cambio de actitud y percepción de la igualdad, la amistad y la muerte, que lo rodea. El cambio de su ambición personal por un deseo de ayudar a la comunidad, que condujo a la Agencia de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos a considerar el uso de medicamentos complementarios.

Con una fotografía tambaleante, la película muestra el estado de salud delicado de Woodroof y de Rayon y su condición sicológica y emocional, con saltos a los recuerdos borrosos y confusos, como el de alguien atormentado o vencido por la enfermedad. Sin embargo, la película es mas grande por sus actuaciones que por su trama. No entiendo mucho los motivos que llevaron a esta película a ser considerada una de las mejores del año, porque más alla de su tema, tratado con justicia, y las actuaciones de Matthew McConaghey y Jared Leto que son geniales, la película es en momentos aburrida y bastante lenta.

Lo mejor: La actuación de Jared Leto como Rayon. Genial.

Mi calificación: 14 de 20. Bueno el tema y buenas las actuaciones, pero no es la mejor película del año y no es tan impresionante.