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sábado, 22 de febrero de 2014

American Hustle (Escándalo Americano)

 

Hay un principio de la física que se conoce como “efecto del observador” que indica que, en el acto de la medición de una variable, esta medición perturba al fenómeno que se desea observar afectándola en cierta manera. American Hustle trata de algo similar: en la búsqueda de corruptos en Estados Unidos, un agente del FBI conduce a las víctimas a convertirse en corruptas. Es una ironía, por supuesto, ofrecerle cantidades de dinero muy grandes a personas que nunca se han corrompido para hacer una actividad por la que ellos han peleado durante toda su carrera política y que uno va a financiar, y además, insistir. American Hustle tambien, irónicamente, indica que “algunos de los hechos de esa película pueden haber ocurrido”, lo que considero una estupidez ya desde la entrada, cuando la inspiración mezcla experiencias con ideas. Es una declaración de que Russell se inspiró en eventos reales pero hizo la película que quiso, como le dió la gana, una completa obra de ficción.

Five people, three men, two women, dressed in '70s clothes, fading into a black backgroundEs esta una trama que David O. Russell plantea en su guión, y es esta la película para la que busca un reparto excepcional: Christian Bale, Amy Adams, Jeremy Renner, Bradley Cooper y Jennifer Lawrence. No necesitaba este casting, me temo, aunque ayuda mucho a esta película tener a tales estrellas con ese nivel de compromiso por la película; y el producto, más allá de las actuaciones, considero sobrevalorado. Es relevante indicar la transformación corporal de Christian Bale (que pierde y gana peso como lo desea) y el aroma a ridículo que emite, en una actuación donde desaparece el actor. Amy Adams que es sutil en su doble papel y Jennifer Lawrence como lo que más brilla de la película en su neurosis y agresividad pasiva. Es relevante hablar del vestuario, diseño de producción, maquillaje y peinados porque la película logra eficientemente transportar al expectador a la época de los setentas con su estilo tan marcado y sugerente. Pero no es suficiente para hacer de la película una obra resistente al tiempo.

American Hustle es una película lenta, sin un pico y un desenlace importante, como un placer frustrado. Otra vez veo que algunas películas alcanzan fama en las temporadas de premios por opiniones más que por la calidad del filme. No quiero confundir, tecnicamente es una buena obra, con una fotografía, banda sonora, diseño de producción, vestuario, maquillaje, actuaciones destacadas; sin embargo la película es como un nevado de torta que nunca levanta, como un día nublado que nunca se aclara. Es, como he dicho en otros momentos, una película para críticos y no para la gente común.

Creo que David O. Russell es un director que está sobrevalorado, o simplemente no es compatible con mis gustos. El año pasado, Russell presentó Silver Linings Playbook, una comedia romántica (muy estándar según mi criterio y sin nada relevante, mas que las actuaciones) y terminó siendo adorado por la crítica y cubierta con laureles. Este año sucede lo mismo, y en este caso se puede decir que no es suficientemente dramática, irónica, sarcástica, cómica o filosófica para ser una gran película. La juzgo tibia, con acentos en su técnica. Es una película fácil de olvidar, pienso como veredicto.

Mi calificación: 10 de 20. Le diría a David O. Russell:  “no eres tú, soy yo”.