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viernes, 21 de febrero de 2014

Frozen

 

Una historia de princesas. No es la clásica historia de princesas, porque aquí ambas saben que lo son y, al inicio, nadie cuestiona su derecho al trono. Sí, ambas, porque son dos princesas. No, no se odian y no se quieren destruir mutuamente. Es más, es increíble que durante una longitud considerable de la película el antagonista no desea la destrucción de ninguna, es más, durante una parte considerable de la película no hay un antagonista material. Disney afrontó el reto de hacer una historia novedosa que atacara una trama más allá de la madrastra mala que quiere quitarle todo a la princesa, algo que antes había ejecutado sin mucha eficiencia en Tangled. No hablemos de Wreck It Ralph porque es la misma historia de princesa que quieren destruir para tomar su reino.

Lo interesante de Frozen es que es la primera película de Disney de los últimos años que habla fuerte acerca de la relación de hermanos, un tema que debió haber sido atacado antes con este enfoque. La relación filial es agradable y bonita, a excepción del motor de la trama que es la incapacidad de una de las princesas de controlar su poder infinito sobre el hielo y que trae desgracia y dolor para las hermanas y para toda la población. Lamentablemente, aunque la ejecución de la película es muy buena, hay unos errores en la resolución de la trama: luego de todas las complicaciones una sola frase es suficiente para superar las dificultades, lo cual me parece muy brusco. En vez de resolver el problema real, resuelven uno que es una consecuencia y eso conduce a un “momento inspirador” que resuelve el problema central, cosa que me parece muy simple para la trama. Sin embargo no todos los niños y niñas (para los cuales fue explícitamente hecha esta película) podrán notar. Un atajo a la resolución del problema no es muy estimulante.

Vuelvo a hablar del tema de la inexplicable aversión que he observado en muchos adultos y jóvenes de la actualidad respecto a Disney. Disney fue el conductor de la inocencia y juventud de muchos de los jovenes, estudiantes, emprendedores y profesionales que ocupamos los niveles mas poblados en latinoamérica. Fue con las películas de Disney (para algunos el Rey León, para otros la Sirenita o Bambi o Aladdin) que muchos vivimos la infancia. Ahora no entiendo por qué tanta gente habla mal del legado de Disney o como desprecian cosas como la compra de Marvel o Lucasfilms por Disney, cuando hay canciones de Disney, tramas, historias e imágenes que vienen a su mente al recordar su infancia. No hay nada más peligroso y poderoso que intentar educar a un niño, cualquier error puede terminar en una impresión imborrable de la mente de un ser humano. Disney tomó ese reto hace muchos años y la compañía sigue ese reto hoy. Cierto que no todas las producciones cinemátográficas de esta compañía son excelentes pero han hecho un esfuerzo, por más de medio siglo, de producir entretenimiento para toda la familia. Yo no tengo hijos, pero seguramente muchos de los que ahora reniegan de Disney volverán a acercarse al tenerlos.

Retomando el tema de Frozen, es una película agradable, con muchas canciones al inicio pero que a medida que la película avanza comienzan a desaparecer para llegar a un tema más sombrío y urgente. Una animación excelente y canciones muy conmovedoras, creo que es un refrescamiento al estilo de Disney.

Lo mejor: la banda sonora. Les dejo la canción Let It Go interpretada por Idina Menzel y nominada al oscar como mejor canción original.

Mi calificación: 14 de 20. La resolución de la trama real fue un atajo, luego del sacrificio del amor verdadero, de resto muy conmovedora.